La historia del Aloe Vera

La Aloe Vera es una planta medicinales más antiguas de la humanidad por sus propiedades y beneficios.
La Aloe Vera es una planta medicinales más antiguas de la humanidad por sus propiedades y beneficios.

El Aloe Vera es una planta de la familia de las Liliáceas al igual que el ajo, la cebolla o el espárrago. Es originaria de África, de la parte de la peninsula de Arabia. El nombre genérico de la planta proviene del término árabe "alloeh", que significa sustancia brillante y amarga. Hay más de 350 variedades diferentes en todo el mundo que se han utilizado en cosmética y agentes fitoterapéuticos en la prevención y tratamiento de múltiples enfermedades. Se ha demostrado científicamente que son cuatro tipos las que presentan más propiedades medicinales: Aloe Ferox,  Aloe Arborescens, Aloe Perryi Baker, Aloe Barbadensis Miller, esta última es considerada la especie más utilizada en la medicina terapéutica.

Sus hojas son de color verde y crecen hacía arriba y son más gruesas cerca de la raíz. Es una planta muy resistente. Están compuestas por un gel transparente que se puede utilizar de forma tópica para picaduras, quemaduras, erupciones cutáneas y muchos usos más.

Historia del Aloe

Los griegos estudiaron el Aloe Vera y la tenían considerada como una planta milagrosa por sus espectaculares propiedades y beneficios terapéuticos, pero en Egipto es donde más. La llamaban la "planta de la inmortalidad". Se dice que Cleopatra la utilizaba en los baños con su jugo para suavizar su piel. Era muy habitual que la utilizaran para los embalsamientos para los faraones. 

Cuentan que el famoso Alejandro Magno fue herido en una guerra y uno de los discípulos de Aristóteles lo curo con un ungüento a base de Aloe. Al ver la reacción tan rápida de curación, decidió conquistar la isla de Socotra para apoderarse de sus plantaciones de Aloe.

En el imperio Maya que utilizaban el aloe para curar heridas, picaduras de insectos y mordeduras de serpientes la consideraban una planta sagrada, pero fue realmente los jesuitas quien extendieron su cultivo y uso por todas sus misiones, abarcando gran parte de Sudamérica, México, Tejas y Filipinas.

En el desierto del Sahara y de la península Arábiga conocían las virtudes de la planta gracias al médico y filósofo Avicena quien contribuyó a la difusión de sus propiedades desde Isfahán, en la antigua Persia. Durante las Cruzadas, los europeos cristianos, descubrirían los efectos cicatrizantes del aloe y es luego en la invasión de la Península Ibérica que por los árabes introducen el aloe en España y lo cultivan en Andalucía.

El Aloe se utilizo mucho en la segunda guerra mundial ya que ayudo a regenerar y cicatrizar en la piel. En Hiroshima y Nagasaki ayudo mucho a los estragos causados por las radiaciones nucleares como quemaduras, llagas y úlceras de la piel.

En China se puede ver pinturas y escritos sobre el Aloe y sus curaciones. Era muy conocida y utilizada sobre todo en el reinado de FuHsi.